No toda la fotografía se trabaja desde un despacho o un estudio fotográfico. Para nuestro protagonista, su oficina está bajo el agua. Sus modelos son auténticos gigantes del océano. Durante más de tres décadas, el fotógrafo israelí Amos Nachoum ha estado nadando con tiburones y orcas, con anacondas y cocodrilos. A menudo hace esto sin la seguridad de una jaula, sosteniendo su cámara mientras flota cara a cara con el peligro.

Nachoum nació hace 69 años cerca de Tel Aviv, hijo de inmigrantes libios, a los 12 años, descubrió una su afición por la fotografía y se encaminó en una vida itinerante. Después de servir en las fuerzas especiales en el ejército, se mudó a los Estados Unidos a finales de los 70 y comenzó a conducir un taxi por Manhattan. Allí, se convirtió en asistente de un fotógrafo de moda. Hasta que finalmente, emprendió carrera por su cuenta y se hizo un nombre en la fotografía de vida silvestre. Su trabajo ha aparecido en National Geographic, Conde Nast Traveler y el New York Times entre una miríada más de otras publicaciones.

Viajó al Ártico canadiense, a algunas de las condiciones más brutales de la Tierra junto con un par de cineastas israelíes, atraídos por contar la historia de la extraordinaria vida de su compatriota, en una película sobre él que estuvo en gestación durante más de una década. El filme, titulado The Picture of His Life es un clamor a la naturaleza y muestra además el impacto del cambio climático en la difícil situación de los osos polares.

A través de su sitio web en BigAnimals.com, Nachoum dirige recorridos privados alrededor del mundo donde la gente puede inscribirse para ir a bucear con ballenas en Argentina o para acercarse a cocodrilos en Botswana. Todo mientras conciencia sobre la importancia de la naturaleza y la necesidad de preservarla.

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