Si se quiere, se puede. El marketing turístico puede ir más allá del sota, caballo y rey derivado de las líneas maestras habituales protagonizadas por las riquezas arquitectónicas, naturales o gastronómicas. Hoy abrimos nuestra tribuna con un ejemplo de marketing turístico de Holanda en 2015, que rompe con los estereotipos y cuyo éxito está más que justificado.

Se trata de la campaña ‘Holland. The Original Cool’, una apuesta formal fundamentada en la ironía del comienzo y su ritmo trepidante posterior que aúna todo tipo de armas para convencer al turista potencial sobre un país que, por cierto, está más que consolidado en el sector turístico, donde no necesita carta de presentación.

En esta campaña, que consta de 21 trabajos audiovisuales de suculento corte entre la acción de marketing en sí y otras piezas complementarias, se renuncia a lo meramente emocional para primero provocar y posteriormente utilizar la sonrisa del espectador como cebo para que cale el mensaje.

Os dejamos con uno de los ejemplos:

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