La electricidad, esa parece ser la respuesta para una curiosa pregunta ¿cómo sabe un embrión dónde tiene la cara? La bióloga del crecimiento, Dany Adams de la Tufts University de Boston, Massachusetts, se tropezó con este descubrimiento al dejar su cámara grabando el desarrollo del embrión de una rana durante toda la noche; fue por accidente, no estaba planeado grabar esas imágenes, pero ahí se encontraban muchas respuestas.

La sorpresa llegó cuando al visionar la grabación la científica descubrió un flash de luz en mitad de la oscuridad, acto seguido el futuro renacuajo comenzó a mostrar su cara. En el siguiente vídeo se muestra ese preciso momento: Señal eléctrica en el desarrollo de un embrión.

Las imágenes revelan tres etapas distintas de la actividad bioeléctrica, primero una ola de carga negativa se extiende a través del embrión, ése es el primer destello brillante del vídeo, en segundo lugar aparece un patrón de manchas claras y oscuras, éstas son las áreas donde se activan los genes para formar la cabeza, en tercer lugar, un nuevo destello de electricidad da paso a la etapa de crecimiento del embrión, y comienza a percibirse la forma del renacuajo.

Para averiguar si en efecto estos patrones de actividad eléctrica están relacionados directamente con la formación del embrión, los investigadores de la universidad de Tufts han hecho una serie de pruebas en las que se ha bloqueado una proteína que transporta los iones de hidrógeno, eso provocó malformaciones en los embriones, por tanto, y aunque la investigación continúa, los resultados autentifican esta tesis: la electricidad hace crecer a las ranas, según parece, esto también puede aplicarse a una amplia gana de animales, incluidos los humanos.

Vídeo completo en www.newscientist.com

Desarrollo de un embrión de rana

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