
típicos tópicos
Maltratados, demonizados, odiados… los tópicos colorean el idioma sembrando de frases vocacionales y expresiones recurrentes el jardín de la noble y variada lengua castellana. Fórmulas y clichés que ayudan a subrayar estados de ánimos y acontecimientos, construyendo un corpus de expresiones más repetidas que un capítulo de Los Simpsons.
Toda esa suerte de adjetivos y verbos con la asombrosa propiedad de venir pegados a sus correspondientes sustantivos con la fuerza de dos litros de Supergen. ¿Por qué el pánico no se extiende ni se propaga, sino que "cunde"? ¿Todas las huidas han de ser "hacia adelante"? ¿Los velos son siempre "tupidos"? ¿Es igual "lo comido" a "lo servido"?
Pero si se mira con "otros ojos", uno puede encontrar pequeñas satisfacciones aquí y allá entre estas maravillas del lugar común. En esta serie os mostramos, ilustrados, algunos de esos funestos tópicos, sólo para que lleguemos a comprender la belleza intrínseca residente en cada una de estas frases. Porque ya sabemos que "las cosas no son blancas o negras". Existen algunas, como estas pequeñas perlas lingüísticas, que pueden ser las dos a la vez.

Andar con 100 ojos
El peligro puede llegar de cualquier lado, una lección que le costó aprender a Argos, un monstruo legendario, que tenía un total de 100 ojos y aunque dormía con la mitad de ellos abiertos para poder verlo todo, no pudo vencer la astucia de Ulises, así pues terminó bajo tierra y sus ojos, en la cola de los pavos reales.

Habas contadas
El uso de estas semillas para el cómputo en pequeñas operaciones matemáticas, así como, el recuento de algún que otro voto secreto dan origen a este tópico. Por ello, cuando las cosas son seguras, claras o carecen de dificultad recurrimos a este verde germen para definir la evidencia de un cálculo y para las votaciones, papeletas.

Blanco y en botella
Está claro, es leche. Tan fácil que se cae por su propio peso. El cristalino envase que contenía este líquido elemento daba origen a esta expresión moderna cuyo origen era aquella otra, "verde y con asa: alcazarra", que por el olvido y el paso del tiempo quedó arrinconada, al igual que aquellas jarras tradicionales de la cerámica española a las que hacía referencia.

Cabeza de chorlito
El chorlito, entre todas las aves, tiene fama de atontado porque anida a ras de suelo y cualquiera puede robarle los huevos fácilmente, aunque el mismo Darwin aseguró que no podía ser un pájaro tan despistado porque todavía sigue en la carrera de la evolución.

Atar cabos
El argot marinero nos deja esta expresión tan peculiar; las ideas se anudan como si fueran cabos y cuerdas para tejer una red fuerte, llenas de nexos y conexiones, de este modo surgen las deducciones más asombrosas, si no, que se lo digan a Sherlock Holmes.

Al tun tun
La aleatoriedad de la expresión nos lleva a elegir esta definición sin pensar mucho, regidos solamente por el azar, sin ningún patrón definido: en la época en la que las misas se celebraban en latín la frase "te mens anhelat, vultus ad vultum tuum..." adquirió protagonismo, el pueblo copió el sonido pero le aplicó un sentido totalmente diferente: a voleo.

Meterse en un berengenal
De un lío a un embrollo, pasando por un follón, no esconde nada bueno eso de meterse en berenjenales porque es un matorral espeso y espinoso; sólo los griegos han sabido dominar al poco hospitalario vegetal y convertirlo en rica musaka, alejando así la mala fama que le hizo cosechar el título de manzana loca.

Esbozar una sonrisa
Insinuar el gesto, comenzar a sonreír de forma tan somera que es apenas perceptible. Lo inconstante del momento, que puede derivar hacia la risa o hacia el rostro serio. En esta ocasión seamos positivos y dibujemos una sonrisa.

Romper el hielo
Como la fuerza de la coraza del rompehielos que se abre paso entre los gélidos mares del Ártico, la siempre recurrente y socorrida expresión que nos ayuda a salir airosos en numerosos encuentros sociales. Nadie se lo explicó al capitán del Titanic.

De perdidos al río
Más de uno y más de dos han debido pronunciar este famoso tópico cuyo origen se hunde en una antigua tradición bélica que consistía en organizar las batallas cerca de los ríos, allí los soldados, cuando presentían la derrota, se arrojaban al agua para que la corriente los arrastrara a su suerte, ahora nos incita a continuar hacia delante aunque la situación sea adversa.

