El turismo clasificado por colores es una realidad que a nadie sorprende a estas alturas. Todos identificamos conceptos como las vacaciones en plena naturaleza y de tipo ecológico con el verde, el azul hace referencia a deportes náuticos, el blanco abarca todos los deportes de invierno y el rosa está vinculado a la comunidad LGTB.

Y ahora la paleta sigue sumando tonalidades gracias a un nuevo tipo de turismo vinculado al color naranja, el creativo.

El turismo naranja propone a los visitantes “La oportunidad de desarrollar su potencial creativo a través de la participación activa en cursos y experiencias de aprendizaje del destino de vacaciones donde se desarrollan“, según la definición de Crispin Raymond y Greg Richards.

Surge de las demandas del nuevo turista que ya no busca solo un destino, sino vivir experiencias únicas y auténticas. Una modalidad en auge que cada día tiene más adeptos, y donde los millenials son los principales consumidores.

Un buen ejemplo de turismo creativo o naranja es poder disfrutar de Granada y además, ¿Qué te parecería poder elaborar tus propias postales de cerámica mirando a La Alhambra y luego llevártelas a casa de recuerdo? ¿Te gustaría soplar piezas de cristal veneciano en Italia?  ¿Y aprender a elaborar croissants en la capital francesa?

Esto son sólo algunos ejemplos de la participación activa en el destino de vacaciones, es decir, el turismo creativo que se tiñe de naranja para ser identificado.

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